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Sin embargo, la hacienda presenta características que le obstaculizan desarrollarse y permitir una dinámica capitalista, y en ello coincide con Molina Enríquez: “Sin embargo, en el interior mismo de las haciendas las contradicciones son flagrantes encontrando unidades volcadas al mercado, pero practicando sistemas de trabajo basados en relaciones compulsivas como el peonaje. Si la hacienda no es la responsable del atraso desde el punto de vista de su adaptación a los mercados, su capacidad de innovación, su eficiencia económica, en cambio sí lo es desde el punto de vista de su funcionamiento interno, donde el endeudamiento y la tienda de raya son factores que imposibilitan el paso a un sistema capitalista al impedir la libre circulación de mercancías, de trabajadores y monedas”[13]. Ese comportamiento interno genera descontento entre quienes ven invadido su modo de vida, como en el caso de Chalco donde los habitantes del pueblo de Huitzilzingo se dirigen al Presidente de la República, para que corrija los abusos e impida la “inundación intencional provocada por el Sr. Iñigo Noriega, en mi pueblo y otros muchos vecinos…”[14], también se menciona como desde 1902 han acudido a los tribunales sin éxito, y como con “grandes sacrificios”[15] han pagado a un ingeniero para que haga un diagnostico de la situación, y les informa que las obras emprendidas por la hacienda son la causa de las inundaciones. Las acciones legales tienen consecuencias de parte de Noriega: “… ha desviado las aguas de modo que consiguiendo su intento, ha inundado con gran placer suyo, a todos aquellos pueblos que tuvieron la osadía de no dejarse robar sus terrenos…”[16] este resentimiento generado por acciones legales que no rinden fruto y al ver alterado su paisaje y forma de vida, sobre todo para los pueblos ribereños, encuentra cauce cuando comienza la revolución, en ello coinciden Molina Enríquez y Alejandro Tortolero: “En suma, la vía que el estado porfirista apoya es la del desarrollo de la gran propiedad, en detrimento de las otras formas de tenencia de la tierra”[17], la gran propiedad obstaculiza el crecimiento de mercados con sus tiendas de raya, que pagando con especie obstaculizan al mercado, que aprovechan sus relaciones con el poder van obteniendo mayores concesiones. Sin embargo, también los hacendados se hacen de enemigos entre quienes, sin vivir en la miseria pero tampoco siendo grandes propietarios, darán vida a la revolución triunfante y se ven marginados tanto por los grandes propietarios y el capital extranjero: “Fueron estos agricultores modernos y agresivos de una pequeña burguesía rural en crecimiento, y el resentimiento de los viejos hacendados de Sonora por la penetración norteamericana, los que encabezaron el embrión de la oposición, inconformidad, frustración y ansias de cambio que liberó el maderismo”[18].
Conclusiones
La gran propiedad en México durante el Porfiriato se ve rodeada de mitos, que derivan en una concepción simplificadora de las causas de la Revolución, en una explicación que aduce un mundo medieval en medio del imperialismo, y no toman en cuenta los capitales foráneos que cambian el funcionamiento del país, lo integran a una economía cada vez más grande e interconectada, y en función de ello podemos explicar la revolución mexicana.
La gran propiedad presenta características modernas, como la innovación tecnológica, su función como proveedora de materias primas para las metrópolis y su capacidad de proveer alimentos a una población mexicana en crecimiento. Pero también presenta características de antiguo régimen como la nula monetización de los empleados, que se traduce en la obstaculización del crecimiento de mercados a pequeña escala. Y con todo lo anterior representan la connivencia del régimen con ciertos sectores y un obstáculo para otros en ascenso, lo que nos invita a realizar estudios que con un mayor número de fuentes y estudios de caso, que nos permitan explicar la revolución mexicana, como en su momento lo hizo, con los medios a su alcance, Molina Enríquez (quién se convierte en un gran promotor de los ejidos) y ahora lo hace Alejandro Tortolero.
Bibliografía:
Konrad Herman, “El peonaje por deudas y la tienda de raya en la hacienda colonial: interpretaciones pasadas y presentes” en Jarquín Ma. Teresa et. al. Origen y evolución de la hacienda en México: siglos XVI al XX, México, El Colegio Mexiquense, 1990, p. 129.
Vadimir I. Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Ediciones en lenguas extranjeras Beijing, 1989, p. 113.
Enrique G. Canudas y Sandoval, Revolución Mexicana 1910 – 1920, tomo I, México, Utopía, 2010.
Andrés Molina Enríquez, Los grandes problemas nacionales, México, Era, 1985.
Alejandro Tortolero Villaseñor, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el campo mexicano, 1780 – 1920. México, UAMI/Siglo XXI, 2010.
[1] Andrés Molina Enríquez, Los grandes problemas nacionales, México, Era, 1985.
[2] Alejandro Tortolero Villaseñor, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el campo mexicano, 1780 – 1920. México, UAMI/Siglo XXI, 2010.
[3] Andrés Molina Enríquez, op. cit., 1985, p. 156.
[4] Ibídem. p. 158.
[5] Ibid. p. 158.
[6] Ibid. p. 165.
[7] Ibid. p. 168.
[8] Konrad Herman, “El peonaje por deudas y la tienda de raya en la hacienda colonial: interpretaciones pasadas y presentes” en Jarquín Ma. Teresa et. al. Origen y evolución de la hacienda en México: siglos XVI al XX, México, El Colegio Mexiquense, 1990, p. 129.
[9] Vadimir I. Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Ediciones en lenguas extranjeras Beijing, 1989, p. 113.
[10] Alejandro Tortolero, op. cit., 2010, p. 134.
[11] Ibíd. p. 135.
[12] Ibíd. p. 136.
[13] Ibíd. p. 67.
[14] Ibíd. p.153.
[15] Ibíd.
[16] Ibíd. p.154.
[17] Ibíd. p. 68.
[18] Enrique G. Canudas y Sandoval, Revolución Mexicana 1910 – 1920, tomo I, México, Utopía, 2010.
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